Su objetivo es conservar y aumentar las reservas de carbono forestal, y mejorar los medios de vida rurales, a través de un modelo de gestión comunitaria de la tierra y los bosques que sea viable tanto ambiental como económicamente, y que pueda replicarse en otras zonas del país. El trabajo se apoya en cuatro grandes componentes: el fortalecimiento del marco legal y de las políticas forestales, el desarrollo de capacidades institucionales y de conocimiento, la puesta en marcha de modelos comunitarios de gestión y mitigación sobre el terreno, y el seguimiento y difusión de las lecciones aprendidas.
Las actividades de campo se concentran en tres paisajes prioritarios definidos por el Plan Nacional de Inversión REDD+: la provincia de Litoral, donde conviven la silvicultura comunitaria y la producción de aceite de coco; el municipio de Niefang, centrado en la reactivación del sector cafetero; y la provincia de Kie Ntem. En estas zonas participan de forma directa las comunidades de Matonto, Tubana y Pajaca, junto con grupos de mujeres, pequeños productores y socios privados como la empresa cafetera Matroguisa y la ONG REFADD.